Fueron declarados Bien de Interés Cultural en el año 2008, gracias a la conservación de sus casas y al rico patrimonio etnográfico que poseen, como por ejemplo el gran número de hornos, eras y aljibes que se pueden apreciar y que fueron usados en el pasado por los habitantes de los pueblos. Otro de los encantos que posee Chirche, al igual que Aripe, es la existencia de callejones restaurados recientemente usando un material similar al original a fin de conseguir la integración en este espacio.