Los orígenes del pueblo son guanches, algo de lo que da fe el conjunto de estaciones de grabados rupestres del área de Aripe; sin embargo, se considera que se constituye como asentamiento poblacional en el siglo XVII.
Dicho núcleo tuvo una primera orientación ganadera, a la que se unió la agricultura basada en los cereales y almendros durante el siglo XVIII. Esta actividad agraria persistió durante este período y logró un incremento de la población, pero entró en crisis ya en la segunda mitad del siglo.
El vínculo de este núcleo a la actividad agrícola queda reflejado no solo en su entorno, sino también en las fiestas que se celebran en el núcleo, como la Majada de la Almendra.